Deudas

Consejos para cobrar deudas

Cada año se deben miles de millones de euros a gobiernos, proveedores de atención médica, empresas de servicios públicos, compañías bancarias y empresas de todos los tamaños. Esto se debe a que los clientes, ya sea por una mala salud económica, pérdida de empleo o una mala experiencia con el servicio al cliente pueden atrasarse en sus pagos convirtiéndose en morosos y evitando que las empresas recaben ingresos.

No siempre es fácil recuperar los ingresos de la deuda debido a la información desactualizada del deudor, a los deudores que no se comunican, o a la falta de tecnología y herramientas para racionalizar sus esfuerzos para comunicarse con los deudores y ofrecerles varias opciones para pagar lo que le deben.

La mayoría de las personas aborrecen la llamada de cobro. Tanto los deudores como los mismos cobradores. Sin embargo son un recurso vital para aquellas empresas que buscan tener un flujo de caja saludable.

Lo primero que debes tener en cuenta es que cada deuda y cada deudor son un caso diferente y con cada uno deberás adaptarte a la situación. Sin embargo, existen ciertos consejos generales que te pueden ayudar al momento de cobrar una deuda para hacerlo de forma correcta y así conseguir que el deudor realice el pago.

Para dar el primer paso al cobro de una deuda debes establecer cuándo se debe de empezar a cobrar, esto dependerá del deudor y del tipo de deuda, en sí depende específicamente de la relación que se tenga con el cliente.

En la gran mayoría de los casos, por no decir que en todos, es recomendable contactar con el deudor para recordar que no es un asunto del cual se va a descuidar, ya que muchos clientes se aprovechan de la desidia de los cobradores para retrasar, en algunos casos de forma definitiva, el pago de sus deudas. Incluso pueden aprovechar este tiempo para deshacerse de su patrimonio para evitar embargos, o bien simplemente esperan a que la deuda prescriba.

Por lo general si se trata de un cliente que ha sido constante y puntual con sus pagos, o es un cliente de confianza, es recomendable el contacto amistoso previo, ya que al atraso se puede deber a una situación involuntaria; en estos casos basta un solo recordatorio de que la deuda continúa, inclusive se puede llegar a un acuerdo de aplazamiento del pago.

Lo más recomendable es hacer este contacto amistoso de una forma escrita, de esta forma se impide que posteriormente el cliente alegue que no se le informó nada. 

Si con el escrito previo se sigue sin tener respuesta, o en efecto si se trata de un cliente deudor habitual, se recomienda acudir a otros medios de comunicación que, además de ser escritos dejen constancia de su envío y contenido, es decir, de un burofax con certificación de texto o bien un requerimiento mediante acta notarial.

Cuando se elabora un escrito para el cobro de una deuda se debe tener en cuenta que sea mostrándose flexible y abierto al diálogo, sin dejar de ser contundente e implacable. Es decir, el escrito debe transmitir al cliente que puede obtener facilidades para librarse de la deuda de la mejor manera posible pero que de igual forma no se va a poder aprovechar. 

Puedes optar por preguntar la causa del impago, inclusive establecer un plazo para que pueda realizar el pago para evitar ir a juicio; puede que no obtengas respuesta de aquellos que no pueden realizar el pago o bien que simplemente no quieren hacerlo.

Si el cobro de una deudas de forma amistosa y extrajudicial no tiene efecto, es tiempo de recurrir al cobro por la vía judicial y, este se lleva a cabo por el tan conocido juicio monitorio. El juicio monitorio es un procedimiento que entró en vigor con la Ley de Enjuiciamiento Civil de 2000, y que fue ideado para tratar de dinamizar los trámites para obtener una sentencia con la que cobrarnos frente al deudor.

Claro que también puedes optar por la posibilidad de recurrir a alguna empresa de recobro que están especializadas justamente en conseguir que los deudores hagan el pago correspondiente.